Hay que subirse a la Combi por Veronica Laurel Arza Chef Sommerliere

Encontrándome el pasado sábado 31 en un evento más, carente de espíritu y sobrante de gente.  Mientras caminaba, al pasar por cada stand sólo era “más de lo mismo”.  Ya con invasor desdén, de pronto y al fondo del lugar de los hechos, casi como una aparición.  Me encontré frente a una combi, totalmente atípica. Como entregando el quiebre total a dicho orden.

Verdaderamente transportador, es un portal. Al entrar y acomodarme al interior de esta combi, tengo la sensación de respiro y protección. Como en otra dimensión desde allí observo lo mundano y sin sabor.  Idílicamente es el mundo que sueño despierta.  Llegan a mí unas fantásticas degustaciones de tapaditos (pan de betarraga y sésamo) zapallitos marinos, con salsa de pimentón y rúcula, porotos negros con cebolla caramelizada y salsa de albahaca. Sencillo, suave, lleno de intensidad real, humano, esperanzador.

¡Qué bálsamo!

Que respiro completo de sabores que evocan y respetan la historia que rescata